¿Eres un/a accionista responsable?

Cuando una persona es accionista o socia de una compañía, necesita entender las particularidades de su rol para ejercerlo de manera responsable. Lo primero que se debe entender es en qué tipo de empresa se encuentra.  

Algunos casos son:  

  • Empresa familiar: si la persona forma parte de la familia propietaria de la empresa tendrá unas implicaciones a si no forma parte de esa familia.  
  • Empresa privada cerrada: si la empresa no cotiza en la bolsa de valores, significa que sus socios o accionistas tendrán roles que deben definirse con mayor detalle para fomentar la alineación y buena relación con los demás socios.  
  • Empresa privada abierta: si la empresa cotiza en la bolsa de valores, entonces sus accionistas tendrán responsabilidades y roles específicos según el tipo de acciones que tengan.

Primeros pasos 

Una vez identificado el tipo de empresa de la que eres accionista o socio/a, es importante entender que existen responsabilidades legales que se aplican a cada caso y dependen del tipo de sociedad en el que te encuentres.  

Por ejemplo, en Colombia, si eres socio/a de una empresa de tipo Limitada tendrás responsabilidades más amplias que un/a accionista de una empresa tipo SAS. Además, si es una empresa de seguridad privada tendrá algunas responsabilidades diferentes a si es una compañía de comercialización.  

Por tanto, el primer paso para ser un/a accionista responsable es conocer los estatutos de tu empresa y profundizar en la legislación específica que le aplica. 

Una vez revisados los estatutos, en Colombia en la Ley 222 de 1995 se establecen normas frente a las sociedades en Colombia, así que, si estás en este país, revisa esta ley para que entiendas mejor el marco normativo. Si está sen otro país, revisa la legislación equivalente que te permita comprender cómo funcionan las empresas en tu región.  

Con estos dos primeros pasos estás avanzando en tu camino por convertirte en un/a accionista responsable. Recuerda que siempre que no entiendas algo debes acudir ante expertos para que te aclaren todas las dudas pertinentes.  

¿Cómo me convertí en accionista? 

Adicional al entorno legal y normativo, es importante identificar cómo llegaste a ser socio/a o accionista de la empresa, dado que esto cambia el enfoque de tu rol.  

Se puede llegar a ser socio/a o accionista por 3 caminos:  

  1. Comprando 
  2. Creando  
  3. Heredando

1. Comprando

Si compras las cuotas o acciones de la empresa significa que tuviste un propósito específico al hacerlo, que cambia dependiendo del tipo de empresa del que hablamos al inicio:  

  • Empresa familiar – siendo familiar: si formas parte de la familia propietaria y decidiste comprar cuotas o acciones de la empresa, significa que tienes una intención específica de involucrarte, aportar capital y/o beneficiarte de la rentabilidad de la compañía. En estos casos es importante conversar con los demás miembros de tu familia que también son accionistas para definir claramente el rol que ellos esperan de tu parte y que tu expreses tu expectativa específica. Es usual que, en estos casos, cuando no se aclaran estos temas desde el inicio, se generen conflictos porque cada uno está esperando algo diferente. Revisa qué acuerdos previos se han generado frente a la gestión del negocio y si están formalizados o no, dado que esto servirá como base para tu actuación como accionista o socio/a.

  • Empresa familiar – sin ser familiar: si no formas parte de la familia propietaria y decidiste comprar cuotas o acciones de la empresa, puede ser porque viste una oportunidad de inversión interesante o porque eres un ejecutivo clave de la compañía a quien le dieron la posibilidad de adquirir acciones. En cualquiera de los dos casos, es importante que revises los acuerdos que tenga la familia frente a la gestión del negocio, así como tus alcances específicos frente a la toma de decisiones, participación en la Junta Directiva (si la hay) y en las decisiones estratégicas. Además, es importante que todo esto quede por escrito en un Acuerdo de Accionistas o figura similar, para que exista formalidad en lo que esperas y se espera de ti.

  • Empresa privada cerrada: si compraste acciones o cuotas de una empresa privada que no cotiza en la bolsa de valores, probablemente estés esperando un rendimiento específico por tu inversión y/o planees aportar tu conocimiento o capital para fortalecer el negocio. En estos casos siempre es importante formalizar estas intenciones mediante un Acuerdo de Accionistas o figura similar para que, desde el inicio, queden claros los alcances que tienes o tendrás, y lo que vas a esperar de la empresa y de los demás socios o accionistas.

  • Empresa privada abierta: si compraste acciones de una empresa que cotiza en la bolsa de valores, es claro que tu intención es rentabilizar tu inversión y aprovechar las condiciones del mercado. Estas empresas son las más robustas, desde el punto de vista societario, y tiene sus reglas muy claras, así que con que revises los estatutos y legislación específicas, junto con el reglamento de emisión y colocación de acciones, es más que suficiente.

2. Creando

    Si fuiste quien fundó la compañía, bien sea con otras personas o por cuenta propia, entonces eres socio/a o accionista de tu empresa con un enfoque diferente, porque tendrás mayores responsabilidades y compromisos que alguien que compra las cuotas o acciones.  

    Usualmente, quienes crean las empresas requieren mayor esfuerzo para sacarlas adelante y que logren estabilizarse, sin embargo, muchas veces olvidan preguntarse periódicamente cuál es su objetivo con la compañía.  

    Con los/las empresarios/as con quienes hemos trabajado, este es un asunto que parece obvio, pero, al profundizar, van identificando que no lo es. Cuando crearon sus empresas lo hicieron un objetivo, propósito o necesidad en mente, y cuando la compañía evoluciona, cuando ellos avanzan en su línea de vida, cuando su proyección personal, profesional y familiar cambian, esos objetivos, propósitos o necesidades iniciales también van cambiando.  

    Si le agregamos a esto que creaste tu empresa en conjunto con otras personas o que se han ido sumando socios/as o accionistas a lo largo del camino, entonces se debe realizar la pregunta tanto para ti como para los demás.  

    Así que, si tu creaste tu empresa y quieres ser un/a accionista responsable, es necesario que en cada Asamblea de Accionistas (que, por cierto, es ideal que la realices de manera formal así seas único/a accionista) realices una validación de lo que esperas de la empresa y lo que quieres aportarle, no solo en términos económicos, sino de tiempo, dedicación, conocimiento y otros asuntos relevantes para ti; y realiza la misma pregunta tus demás socios/as o accionistas para identificar si se encuentran alineados, y generar ajustes.  

    3. Heredando 

    Si tus padres tenían las acciones o crearon la empresa y te heredaron1 toda o parte de la compañía, significa que no realizaste una compra de esa propiedad, pero esto no significa que no te hayas esforzado para tenerla.  

    En este caso, es importante identificar si tu has trabajado en el negocio, si querías tener esas acciones y cual es tu intención con esta, para que mejores tu rol como accionista responsable.  

    Por ejemplo:  

    • Si estabas trabajando en la empresa y te otorgaron acciones, es posible que lo hicieran como incentivo o reconocimiento a tu labor, por lo que es importante aclarar qué esperan puntualmente a cambio y que tu definas si deseas comprometerte con esas condiciones.
       
    • Si no trabajas en la empresa y te entregaron acciones, es posible que tus padres o quien te las entregara tenga la intención de que continúes con la empresa, por lo que es importante aclarar qué esperan puntualmente a cambio y que tu definas si deseas comprometerte con esas condiciones. 

    • Si heredaste las acciones por ausencia de tus padres, es necesario validar si tienes las capacidades e intenciones para seguir trabajando en ella, y si la respuesta es no, que definas el futuro de la empresa. Es decir, ¿la vas a mantener pero que la gerencie un externo? ¿deseas venderla?, entre otras.  

    Al reflexionar sobre estos asuntos, tendrás más claro qué expectativas tienes con la compañía, que estás dispuesto a entregarles y que deseas recibir, y así serás un accionista responsable, que genera coherencia entre lo que espera y lo que entrega, buscando apoyo cuando así lo consideres pertinente.  

    Conclusiones 

    En cualquier caso, el ser un/a accionista responsable requiere:  

    • Conocimiento de la empresa, de sus estatutos, reglas y normas aplicables (al menos en un marco general). Esto te permitirá respetar esas reglas, no coadministrar y fortalecer los conductos regulares de la empresa.  
    • Reflexión frente a tus expectativas específicas y comunicación de estos resultados a los/las demás accionistas. Si eres único/a accionista, no deberás comunicarlo, pero si tenerlo muy claro porque esto puede cambiar el rumbo de las decisiones que tomes en la empresa.  
    • Formalizar las reglas de juego mediante un Acuerdo de Accionistas o similar, Reglamento o código de Gobierno Corporativo, y demás herramientas que aporten claridad sobre cómo gestionar el negocio.  

    Lo más importante es colocar sobre la mesa de forma clara y específica lo que cada uno/a desea y construir sobre eso acuerdos comunes que los lleven a la meta que se hubieran trazado.